Rodrigo espera afuera, y de repente ve a uno de sus hombres que viene corriendo a avisarle.
—Señor Rodrigo, la policía viene para acá por el accidente —le informó de inmediato. —¡Vámonos ahora mismo! —Salen raudos de allí, justo para ver cómo dos agentes de policía ya estaban hablando con la enfermera. Nos montamos en su auto y desaparecemos.LEONARD:
Mientras tanto, en un hotel en el centro de Lisboa, espero nervioso junto a mis ahora dos suegros, Martín y Elliot. Habíamos viajado a Portugal para acabar de saber si, en verdad, Lyssa se había embarazado de uno de los embriones de mis padres, de los que no tenía idea que existieran. Si era verdad, no podía dejar que un hermano mío se criara con ella.
—¿Estás seguro, Elliot, de que te van a traer al bebé? ¿No será mejor