LEONARD:
Me sentí atrapado entre el pasado que no entendía y el futuro que debía enfrentar. Elliot caminó hacia mí, acercándome al bebé sin necesidad de palabras. El pequeño rostro era hermoso.
—Leonard, es hora de decidir —escuché, mientras el peso de la situación caía sobre mis hombros—. ¿Qué harás? Miré al bebé una vez más. Sus pequeños dedos se movieron levemente, apenas un suspiro de vida, pero fue suficiente para hacer temblar todo mi mundo. —Te aseguro que la bebé tiene los mejores padres del mundo y estará con su familia —le contesté a mi suegro, tomando el bebé de las manos de Elliot—. Te repito que Lyssa robó ese embrión de ellos. Si quieres, te muestro las pruebas. —No hace falta, confío en Elliot —