Mundo ficciónIniciar sesiónPOV— Valeria.
Desperté con una sensación extraña. El aire en la habitación estaba denso, como si la tensión de la noche anterior hubiera quedado flotando entre nosotros. Armando se vistió en silencio, sin la habitual caricia en mi mejilla, sin el beso en la frente que me regalaba antes de salir. Apenas un “nos vemos” ronco y seco. No necesité más para entender que la rabia seguía allí,







