Capítulo 128.
POV Valeria
El hospital ya había quedado atrás, pero el recuerdo de esa noche todavía me erizaba la piel. Tres vidas habían llegado al mundo entre luces quirúrgicas y lágrimas, y ahora, de regreso en la mansión, todo parecía distinto. Las paredes que durante años guardaron silencios y heridas, hoy vibraban con el eco de llantos diminutos, risas nerviosas y pasos apresurados.
Ana, con su delantal manchado de leche y papilla, era un torbellino que no paraba. Corría del cuarto de los bebés a la co