Capítulo 127.
POV Valeria
La noche se quebró con un dolor punzante, seco, que me hizo arquearme en la cama. Primero pensé que era otra de esas contracciones falsas que llevaba semanas soportando, pero cuando el calor me recorrió la espalda y sentí la humedad cálida entre mis piernas, supe que había llegado la hora.
—¡Armando! —grité, con un hilo de voz.
Él estaba a mi lado en segundos, como si hubiera estado esperando esa llamada toda la vida. Encendió la luz, me miró y su rostro endurecido se transformó en