Epílogo – La promesa eterna.
POV Armando.
Cinco años han pasado desde que vencimos a los fantasmas del pasado. Y, aun así, hay noches en las que despierto sudando frío, convencido de que volveré a abrir los ojos en medio de la selva, rodeado de fuego y de muerte. Pero entonces escucho una respiración tranquila a mi lado, el roce de su mano buscándome entre las sábanas, y recuerdo que no tengo que luchar más. Que la guerra terminó, que Valeria está aquí conmigo, y que nada ni nadie podrá arrebatármela otra vez.
El amanecer