CRHIS.
—Era la máxima expresión de control, sobrino —dice, y por un segundo veo un destello de ese monstruo que ha vivido oculto bajo trajes caros—. Tener el destino de alguien en tus manos, su pureza, su silencio... Tu padre decía que si podíamos poseer eso, podíamos poseer el mundo. Ella no era una persona para nosotros, Christopher. Era... un objeto de lealtad. Un pacto de sangre entre hermanos. Nos sentíamos invencibles sabiendo que compartíamos ese infierno y que nadie se atrevería a señal