La pregunta del juez de lo familiar quedó flotando en el aire de la sala privada, pesada y cortante como una cuchilla de hielo. Sentí la mirada analítica del magistrado clavada en mí, buscando cualquier destello de duda, cualquier sombra de resentimiento o arrepentimiento en mis ojos. A mi lado, Rowan se tensó por completo; alcancé a notar el sutil cambio en su respiración y cómo sus dedos, que aún envolvían los míos, se apretaron levemente, dándome el espacio absoluto para responder desde el f