—¿Qué está pasando? —La voz de Rowan resonó por toda la sala, sin soltar mi mano, sin apartar la vista de la doctora Ferreira—. Dígame qué está pasando con mi hija.
—Nació con dificultad para respirar por su cuenta —explicó la doctora, con esa calma profesional que en ese momento me pareció insoportablemente lenta—. Es común en partos prematuros. La estamos estabilizando en la incubadora, con apoyo de oxígeno. Necesito que confíen en el equipo neonatal.
—¿Va a estar bien? —pregunté, con la voz