El Palacio de Justicia contenía el aliento. En las bancas de la sala blindada, el zumbido de la prensa y los susurros de los asistentes se apagaron de golpe en cuanto las puertas laterales se abrieron. Sentí cómo la mano de Rowan envolvía la mía, transmitiéndome una calidez sólida, un anclaje perfecto en medio de la tormenta legal. El veredicto final estaba a minutos de dictarse, y la tensión en el ambiente era tan espesa que resultaba casi asfixiante.
Lysandra y Agustín entraron arrastrando lo