Capítulo 15.
La sirvienta indicó a Isabella que la siguiera, para encontrarse con el señor en su salón favorito.
El eco de los pasos de Isabella resonaba en el largo pasillo de la casa. Su corazón no dejaba de temblar. Había algo extraño desde el principio, pero llevaba demasiado tiempo reprimiendo sus sospechas y estaba demasiado cansada de ser una esposa fiel que no era valorada.
Finalmente, una sirvienta se detuvo frente a unas grandes puertas dobles.
—Adelante, señora —dijo con voz neutra.
Isabella miró