Capítulo 30. La ira del señor Aaron
Antes de que Alina pudiera cerrar la puerta, Moson de pronto empujó su cuerpo hacia el interior del coche y se sentó en el asiento justo al lado de la chica. La respiración de Alina seguía agitada, sus ojos vidriosos, y el resto del alcohol hacía que su cabeza girara.
—Moson… ¿qué quieres? —preguntó Alina con voz ronca, casi en un susurro.
—Yo… solo… —Moson intentó buscar las palabras, pero la mirada que le dirigía decía otra cosa.
—Baja de mi coche. Me voy a ir —dijo Alina, con la mano temblan