Capítulo 34. Una noche llena de pasión.
Alina salió despacio del baño, con el cuerpo temblando de vergüenza. La lencería negra y delgada se adhería a su piel, dejando ver cada curva bajo la luz de la lámpara del cuarto. Su cabello aún ligeramente húmedo añadía un aire de fragilidad que la hacía parecer aún más vulnerable.
El señor Aaron permaneció en silencio unos segundos, sus ojos recorriendo todo el cuerpo de Alina con una mirada satisfecha. Llevaba ya varios días sin verla, ocupado en recuperar la confianza de Isabella con sorpre