Capítulo 14.
Alina aferró el brazo de Zack y lo jaló lejos del sofá. Su respiración era agitada, su rostro cambió de expresión de pronto, pálido como la cera.
—Escondámonos. No digas nada —susurró con pánico a Zack.
Zack la siguió, aunque su corazón se rebelaba. Caminaron apresuradamente hacia la habitación; Alina cerró la puerta con cuidado y contuvo la respiración detrás de ella. El sonido desde el exterior seguía resonando.
¡Dumm! ¡Dumm!
—¡Alina! —gritó esa voz, más fuerte que antes—. ¡No puedes esconder