Alexander
Hay un momento en la vida de todo hombre en el que entiende, con brutal claridad, que no puede tenerlo todo. Y ese momento me golpeó con la fuerza de una maldita tormenta cuando cerré la puerta de su apartamento vacío y sentí… nada.
Silencio.
Ausencia.
Despedida.
El tipo de silencio que se pega a la piel. Que te susurra que, por más dinero, poder o imperios que tengas a tus pies, hay una guerra que nunca ganarás si no estás dispuesto a arrodillarte.
Y yo, Alexander Volkov, el CEO de u