Sofía
Hay algo profundamente humillante en regresar con las maletas a cuestas a la casa de tu madrina como si fueras una adolescente corriendo de casa después de una discusión con mamá.
—¿Te peleaste con el CEO griego? —pregunta Irina, con esa mezcla de sarcasmo y cariño que siempre ha sido su marca personal.
—Ruso —corregí sin pensar, hundiéndome en el sofá de su sala como si fuera un campo de batalla donde por fin podía bajar el escudo. —Y sí. Me peleé con él. Me mentía en la cara y yo… yo ya