Volvimos a San Francisco con el corazón lleno de esperanza. Los primeros meses pasaron en un torbellino de trabajo y felicidad: yo empezaba a trabajar en el hospital, atendiendo a pacientes con la misma pasión que Rubén tenía por la medicina sin fronteras; Lucas gestionaba la empresa de Paraguay desde nuestra oficina pequeña en el apartamento, hablando con los trabajadores y los accionistas todos los días; Rubén continuaba con sus viajes a zonas de guerra, pero ahora volvía más seguido, para es