ELENA
—¿Tu prometida? —repetí, sintiendo que el suelo volvía a desaparecer bajo mis pies—. Alistair, eso es una locura. Hace tres días me estabas amenazando con un contrato de confidencialidad y ahora quieres que lleve un anillo.
—Es la única forma de neutralizar a Victoria —respondió él, caminando por el pasillo con esa seguridad que me hacía querer gritar y besarlo al mismo tiempo—. Si eres mi prometida, el incidente de la comisaría se convierte en una "travesura de una pareja apasionada" y