ELENA
La mansión Vance nunca se había sentido tan silenciosa y, a la vez, tan llena. Habían pasado tres días desde la noche en la jefatura. Julián había desaparecido del mapa —gracias a un "incentivo" legal y una advertencia muy clara de los abogados de Alistair— y Victoria se había retirado a su villa en el sur, probablemente a lamerse las heridas y planear su siguiente movimiento.
Me miré en el espejo del gran vestidor. Ya no llevaba el uniforme de niñera. Llevaba un vestido de punto color