Una semana después del cumpleaños de Ana, los tres decidieron llevarla a la empresa por primera vez. Lina ya había vuelto a trabajar a tiempo completo, y Elara pasaba las mañanas en la oficina diseñando nuevas campañas antes de ir a sus clases de diseño. Quería mostrarle a Ana el lugar donde habían construido su futuro, donde ella había nacido en medio del caos y donde ahora reinaba la paz.
“¿Listas para conocer el lugar de trabajo de tus mamis y tu papi?” preguntó Elara a Ana, que estaba en su