Celina se deslizó más cerca de ella en la cama, apoyando la cabeza en su hombro, como quien quiere compartir el peso del dolor.
—A veces, no importa cuánto hagamos todo bien… el error puede estar en el otro. En tu caso, tú no fallaste, Zoe. Él falló contigo. Tiró por la borda algo que muchos darían todo por tener. Fuiste leal, honesta, pura de corazón. Pero, ¿te has detenido a analizar qué lo llevó a actuar así? No lo estoy justificando, ¿de acuerdo?
Zoe cerró los ojos, como si necesitara creer