Más tarde, mientras Arthur veía un noticiero en la televisión de la suite, Zoe apareció con una expresión serena, pero firme. Se sentó a su lado en la cama y entrelazó sus dedos con los de él.
—Amor… necesito contarte algo. Acepté la propuesta de Thor. El lunes regreso a trabajar en la empresa.
Arthur apagó la televisión de inmediato. La sonrisa se borró de su rostro y su mirada se tornó densa.
—¿Cómo así? Ya habíamos hablado de esto, preciosa. Lo acordado era que dejarías la empresa para inver