Las nubes pesadas y el cielo gris volvían el ambiente aún más silencioso y tenso, como si el propio universo estuviera atento a lo que estaba a punto de suceder. Celina lo miraba con los ojos entrecerrados, los brazos cruzados sobre el pecho y un tono de voz cortante.
—¿En qué momento exactamente decidiste traerme aquí? —preguntó sin apartar la mirada.
Thor apretó los labios en una sonrisa ladeada, el sarcasmo escurriéndose por su voz.
—Cuando me di cuenta de que, si no lo hacía, ibas a seguir