Mundo ficciónIniciar sesiónSi quería heredar su fortuna —y el equipo de fútbol americano que dirigía con mano de hierro— Bárbara debía tener un hijo… como madre soltera. Una condición humillante, sobre todo para alguien que siempre había soñado con llegar virgen al matrimonio. Y lo peor: ni siquiera estaba segura de poder cumplirla. Johnny, el quarterback estrella, la deseó desde el primer día. Incluso cuando ella salía con su hermano gemelo, Jamie. Ahora que Bárbara es oficialmente la dueña del equipo, Johnny ve su oportunidad servida: quiere seducirla, conquistarla y llevarla a su cama. Pero este mujeriego empedernido no es precisamente el príncipe azul que ella esperaba… y tiene una regla clara: sin bebés, sin complicaciones. Y Bárbara… es todo menos simple. Una herencia imposible, una atracción que arde bajo la superficie y una guerra de voluntades que puede terminar con mucho más que un simple touchdown.
Leer másTres años antes Bárbara estaba furiosa. Volviendo de la casa de sus ex suegros. Y todo por el maldito Johnny FALCONE. El gemelo de su ahora ex novio. Si no fuera por él hubiese seguido de novia con su hermano, pero no. No le bastó con meterse en su cuarto y hacerse pasar por su maldito hermano, ni hacer lo mismo en la universidad no solo a espaldas de su gemelo, sino de ella también que no se había dado cuenta de su truco. — Maldita sea— dijo golpeando el manubrio del vehículo, ese maldito hombre ...como la enfurecía..."Pero también te derrite" le dijo su vocesita interior, la de ese diablillo provocador que seguramente tenía la misma cara del maldito de Johnny. Todo había empezado en el campus universitario. Ella se había metido en su cuarto, éste estaba durmiendo borracho (ahora sabía que era porque estuvieron de juerga y le pidió a su gemelo, Jamie justamente el ex novio de Bárbara, que lo reemplazara en un examen, él mismo se lo había confesado cuando lo terminó descubriendo la noche pasada, pues mal que le pesara éste la encendía como no lo hacía su gemelo Jamie y de ahí que finalmente cayó en la cuenta de que ese hombre provocador en su habitación no era el formal Jamie). Fue justamente en el campus, que cuando ella lo había ido a despertar, que se puso "cariñoso", una cosa llevó a la otra y se metió entre sus piernas y hubiese hecho otra cosa si ella no lo detenía. Maldito demonio tentador. Hizo lo mismo en la casa de sus padres junto a la habitación de su hermano, descarado infeliz...hasta que lo descubrió y lo echó del dormitorio. Al final Jamie y ella cortaron. Después de que cayera en un charco de lodo en el establo de su rancho ,y los gemelos junto con la veterinaria se rieran de ella, todo se fue a pique. A Bárbara no le gustaba el campo, a Jamie no le gustaba la ciudad. Hacía dos años que no se veían pues él había estado estudiando en el extranjero...Ellos habían hablado y él puso esto en claro. Rompieron como dos personas adultas y aunque en el fondo Bárbara sabía que estaba bien, que claramente si hubo algo alguna vez ya no quedaba nada entre ellos, aún así no podía dejar de culpar a Johnny que seguramente en ese momento estaría feliz con su rompimiento. Ella creyó...ya no sabía que creyó. Jamie siempre fue bueno con ella...siempre la respetó, ella quería llegar virgen al matrimonio, y él lo entendía. Nunca la había presionado, era gentil con ella ... quizá en exceso, en cambio Johnny... Su hermano que por poco le quita su inocencia la noche pasada, era como el gemelo malvado del puto cuento. Solo rescataba a la madre de todo el clan, Linda, que había sido siempre amorosa con ella. Aparte de ser una mujer tan refinada y distinguida. La despidió con verdadera pena y ella supo que fue sincera. El sinvergüenza incluso la había recibido con un beso en la boca haciéndose pasar por su hermano, cuando ella llegó a la mansión para festejar Acción de Gracias con ellos...ese hombre no tenía límites...pero que soñara si creía que iba a llevársela a la cama, ni aunque fuese el último hombre en el planeta tierra ¡Ja! Lo único que esperaba era no volver a cruzarselo en su vida...
Después de lo ocurrido con Johnny en su casa, éste se había ido casi avergonzado. Y ella aún no entendía muy bien qué había pasado. O sea sí a nivel físico, pero evidentemente cuando le dijo que era virgen algo cambió. Lo que todavía no entendía era como eso iba a repercutir en su relación. Aunque en realidad ellos no tenían relación más que la de jefe y empleado ¿ no? ¿ No ? "¿Estás segura?" le dijo el maldito diablillo dentro de su cabeza, pero ella acalló esa maldita voz. Las sensaciones que él provocaba en ella eran...increíbles, por un lado la dejaban ansiosa y deseosa de más. Por otro lado recordaba sus propios principios, y como se alejaba ese Playboy y truhan de sus preceptos y lo que quería para su vida... entonces prefería acallar el ansía que envolvía su cuerpo y clamaba por más. En ese momento estaba en la fiesta del sábado con su amiga Glenda. Glenda, era una mujer atractiva, una abogada que justamente había sido el nexo para presentarle al abogado ególatra de su última c
La cita había sido un completo fiasco, y en ese momento Bárbara estaba con un camisolin corto de encajes y seda, tomando un whisky en el gran sofá de la sala mientras hacía zapping en la tv. Suspirando aburrida. El abogado era atractivo, rico...y un completo narcisista que encima había tenido el descaro de ponerle caritas a la camarera. Las posibilidades se agotaban y a ese ritmo debería ir a Houston a conseguir citas. ¿ Y si contrataba alguna agencia matrimonial ? Alguien tendría que poder ayudarla. Se rehusaba a pensar que su situación no tenía solución. Estaba cavilando sobre sus opciones. Una amiga de la hermandad la había invitado a una fiesta el sábado, tal vez allí... — TOC TOC TOC ¿ Qué carajos ? Eran casi las once de la noche y al otro día se trabajada. ¿ Sería el hombre de seguridad, el encargado ? — ¿ Quién es ? — preguntó Bárbara completamente extrañada dejando su vaso en la mesita y acercándose a la puerta. — Abreme princesa — le dijo el diablo personificado con su mejor
Luego de la presentación masiva, y con un nerviosismo interno que intentaba disimular no sabía con cuánto nivel de éxito, Bárbara volvió a la oficina. Su encuentro con Johnny Falcone la había dejado temblando internamente y el muy maldito no hacía ni un mero intento de ocultar su alegría de verla nuevamente. Solo faltaba que se bajara los pantalones con el pene erecto y le dijera "Sorpresa"... estaría pensando que ahora que la tenía más cerca sería fácil seducirla pero de ninguna manera ella caería bajo las garras del playboy del equipo. Por supuesto que ella estaba al tanto de sus andanzas, sus novias y fiestas porque era tapa de cada maldita revista de chismes y cada vez que iba al supermercado lo veía en la tapa de alguna... Supuso que su madre Linda Harrison Falcone, tendría más de un dolor de cabeza por eso. Aunque su hija Calixta seguramente, en el podio de los escándalos por casi una década como modelo de juerga en juerga que cambiaba de novia como de pantaletas, la habría cura
Con todo lo de su padre Bárbara se había olvidado completamente de Johnny Falcone, pero cuando estaba revisando papeles con Betty su asistente vió la ficha de este y de repente este pequeño dato de información que estaba oculto en su cabeza quizás reprimido de alguna manera volvió a ella haciendo estremecerla. Su ex cuñado, Johnny Falcone, fue el único hombre en su vida que le había sacado un par de besos y también de orgasmos. Cómo olvidarlo...imposible borrar de su mente esa sonrisa sardónica que tenía y esa necesidad de provocarla de manera permanente ¿ qué pasaría cuando se encontraran nuevamente?, seguramente los sabría en breve. Pues estaban a apunto de presentarle el equipo. Ronnie , el joven entrenador de los Cowboys de Dallas le había dicho al equipo en el vestuario que se alistaran porque iban a conocer a la nueva dueña, la hija de Don Bronson, Bárbara Bronson. Aunque claro Johnny conocía muy bien a esa mujer... íntimamente incluso, aunque no tan bien como a él le hubiese gu
Lo que más le dolía es que debió renunciar a su trabajo para gerenciar ese maldito equipo de football. Otra exigencia de su 'adorado padre'. Tenía que tomar su puesto al frente de su equipo, los Cowboys de Dallas. Y a ella ni siquiera le gustaba ese deporte y el infeliz de su padre también lo sabía. Aunque había decidido el último tiempo pensar más en él como su progenitor, porque como padre dejaba demasiado que desear. ¿ Algo más podía hacer para cagarle la vida ? Así que ahí estaba, ocupando la oficina de la sede del maldito equipo. Para empezar, si iba a estar por lo menos dos años allí, iba a redecorar esa oficina que tenía la estampa de su "padre" por todas partes. Hasta el aroma repugnante a cigarro y la colonia que él usaba. Lo único bueno de todo eso era la asistente de él que hasta ese momento se había puesto a disposición, fue considerada y amable . Aún así una parte de ella no podía dejar de estar molesta con todo eso ¿ Porqué tenía qué gerenciar él el equipo?. ¿ Porqué no
Johnny estaba en su piso de Dallas, lo había adquirido recientemente. Era el último piso de un edificio nuevo. Tenía terraza con piscina y jacuzzi propio. De hecho ya había organizado una fiesta. Por supuesto siendo un Falcone, el tenía un fideicomiso que le permitía darse ese tipo de lujos tranquilamente. Pero eso lo había comprado con el fruto de su propio trabajo jugando como quaterback de los Cowboys de Dallas, el equipo al cuál pertenecía hacía años. Su último contrato de casi 30 millones de dólares al año sumado a los ingresos que hizo de casi 20 millones en publicidad lo ponían en la cima. El público lo adoraba y las mujeres entraban dentro de ese grupo. Podía tener a la que eligiera cuando y como quería. Tener un rostro y cuerpo atractivo, eran un plus por supuesto. Solo una mujer se le había escapado, Bárbara Bronson la famosa "Princesa de hielo" hija de Ben "Don" Bronson. Quién fuera dueño de su equipo hasta su muerte reciente. Todo lo que envolvía a su muerte y su herencia





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