La tarde avanzaba lentamente cuando Thor, aún sintiendo el cuerpo pesado y la fiebre oscilante, decidió actuar. Tomó el celular y llamó a la administración del edificio. Su voz, todavía ronca, dejaba entrever cierta urgencia.
—Buenas tardes. Aquí Thor Miller, del ático. Necesito acceder a las imágenes de las cámaras de seguridad de anoche.
Al otro lado de la línea, la recepcionista dudó un instante:
—Señor Miller… desafortunadamente hubo un incidente en el sistema. Sufrimos una invasión y perdi