69. CAZANDO EL MAL
No puedo creer que Iván Felipe haya venido.
Envié la carta unos días antes con la intención de apartarlo del pueblo, de la hacienda y, sobre todo, del regimiento. Pensaba distraerlo, quizá darle un respiro; no imaginé que lo necesitaría aquí.
—Gracias —dije, apretando la pluma hasta que el borde marcó el papel—. No creí que Lord Marcus fuera capaz de tenderme una emboscada.
Él rio, seco, y negó con la cabeza.
—Te debía esto. Además, no negaré que fue entretenido encontrarte así.
Dejé la pluma y