La sala entera se sumió en un murmullo escandalizado. Alba se volvió con el rostro desencajado. Lucian lo miró, helado.
—¿Qué has dicho?
Efraín alzó el mentón.
—Ella es demasiado importante. No podemos dejarla ir. Si tú renuncias, yo me encargaré de asegurar el linaje de Esvedra.
—¡Eso es inaceptable! —gritó Alba—. ¡Ella es para el rey!
Ethan apretó los puños, su energía vibrando en ondas.
—¡No permitiré que ninguno de ustedes la tenga! No es un trofeo, es una persona y su voluntad vale más que