La casa nueva era perfecta.
Demasiado perfecta.
Amplia, luminosa, con ventanales enormes que daban a un jardín impecable. Silenciosa. Segura. Cada detalle había sido pensado para la comodidad de Valeria… y para la tranquilidad de Adrián.
Enfermeras turnándose día y noche. Empleadas que se anticipaban a cualquier necesidad. Comidas medidas, horarios estrictos, medicamentos ordenados con precisión quirúrgica.
Nada faltaba.
Excepto aire.
Valeria lo sintió desde la primera semana. Al principio inte