El amanecer se filtraba por las cortinas cuando sentí el cambio. Fue como un tirón en mis entrañas, una corriente eléctrica que me despertó de golpe. Algo estaba sucediendo con Eva. Lo sabía, lo sentía en cada fibra de mi ser maldito. La conexión que habíamos establecido era más profunda de lo que había imaginado, y ahora podía percibir su dolor como si fuera mío.
Me levanté de inmediato, sintiendo una urgencia que no había experimentado en siglos. La marca. Tenía que ser la marca. El sello de