El silencio de la mansión era casi tangible mientras Eva recorría el pasillo del ala este. Lucian había salido temprano, dejándola con la libertad que ella tanto ansiaba para explorar los rincones prohibidos de aquel lugar. Sus dedos rozaron el papel tapiz desgastado, siguiendo un patrón que parecía más antiguo que el resto de la decoración.
Algo la llamaba. No era una voz, sino una sensación, como si un hilo invisible tirara de ella hacia lo desconocido.
Cuando sus dedos presionaron cierto pun