Damian
La noche caía sobre el desierto como un manto de terciopelo negro. Desde mi posición, podía ver las estrellas brillando con una claridad que solo existe lejos de la civilización. Irónico que tanta belleza pudiera encontrarse en un lugar tan peligroso.
Observé a Elena dormitando contra una roca, su respiración acompasada contrastando con la tensión que nos rodeaba. Habíamos avanzado veinte kilómetros desde el último punto de control, y cada metro nos acercaba más a nuestro objetivo... y al