La luz del amanecer se filtraba por las rendijas de la persiana, dibujando líneas doradas sobre el cuerpo dormido de Marcus. Permanecí inmóvil, observándolo respirar con ese ritmo pausado que solo tienen los que han aprendido a descansar en medio del caos. Su rostro, normalmente tenso y vigilante, mostraba una serenidad que nunca le había visto despierto.
Era extraño contemplar así a un hombre que había construido su vida entera alrededor de muros impenetrables. Ahora, en ese estado de vulnerab