Te amo Oriana.
Oriana hiperventilaba, era verdad que había notado algunas cosas extrañas, pero no se había detenido a pensarlo demasiado, su atención estaba solamente en él.
— ¡Pero... Es una momia! ¿Qué pasa si me hace daño?
— Marcelo es un faraón muy destructivo, pero sin duda a ti nunca te lastimaría. debes confiar en él.
— Luna Elizabeth, esas palabras no me ayudan mucho. — Oriana se sentó en un sofá.
— Oriana, el hecho de que no te hayas marchado ya, quiere decir que tú también tienes sentimientos por Marcelo, ¿Cierto?
— Los tengo, esta es la primera vez que me enamoro tan intensamente. En la preparatoria tuve un novio que creí amar, pero no hay punto de comparación entre lo que siento por Marcelo, cada vez que me mira, cada vez que escucho su voz.
Ya Oriana caminaba por toda la habitación de un lado a otro tomándose los dedos.
El pequeño Eliot la observaba con curiosidad, al cachorrito le provocaba perseguirla y jalarle el vestido con sus conmillos.
— Debes abrir más tu m