Los hermosos niños de los sobrenaturales.
Dante tomó a su cachorro y lo cargó. Se veía tan lindo con esos ojos verdes que distinguían a los Alfas Gambino.
— ¡Pero que carajos! ¡Nunca había visto nada igual en mis cientos de años de vida, mi nieto se ha transformado! — El Alfa Damiano, estaba más que impresionado.
Dalexán, con su pequeña lengua, lamía la mano de su padre. Su pelaje era afelpado y suave. Los peligrosos Alfas Mirian de ternura.
— Tu nieto es increíble, papá, es... hermoso. ¿Pero ahora como hago que vuelva a ser