Soy una momia.
Los días pasaban y el faraón y Oriana se volvían más cercanos cada vez. Ellos tenían románticas citas en diferentes lugares, y paseaban por los jardines cada vez que podían.
— Oriana, cuéntame, ¿Cómo es que llegaste a casarte con ese tipo? Escuché como te amenazaba, y que solo te usaba para guardar apariencias.
— Fueron mis padres los que me comprometieron con él sin importarles que yo no quería tener una relación con ese hombre.
— Tus propios padres te unieron a ese monstruo que te maltrataba... ¿Por qué? Se supone que los padres siempre te protegen.
— Pero los míos le tienen más amor al dinero que a mi, y Roger lo único que ama es el dinero y el poder.
— Bueno, ahora estás aquí, ese tipo no volverá a tener la oportunidad de hacerte daño, mis abogados ya están tramitando el divorcio, ellos vendrán está tarde para hablar contigo, ¿Estás de acuerdo?
— Lo estoy, pero... Roger no me dejara ir, tiene que mantener una imágen intachable, una esposa a su lado le da esa vista d