La mujer no respondió de inmediato, ella estaba perdida en los claros y maquillados ojos del egipcio. Sin duda era un hombre muy apuesto.
— También te amo Marcelo, me has hecho sentir lo que jamás sentí por nadie, te metiste en mi corazón y ya no puedo sacarte, así que... Te acepto, te acepto tal como eres, solo explícame mejor.
— Por supuesto. Hace miles de años fuí un poderoso Faraón egipcio, mi reino estaba lleno de esplendor, y esclavos, más al morir me perdí de mucha historia, mis sirv