El amor del faraón y Oriana.
La bella ojiazul abría los ojos después de haber estado inconsciente por mucho tiempo, ella ahora ya no era la misma.
— Marcelo... Tengo mucha sed...
— Oriana... Despertaste, estás de vuelta, querida, estaba tan preocupado... Temí tanto perderte...
Ma en ese momento a Oriana le beitseinnunos colmillo y se los enterró al Faraón. Solo pudo probar un poco de su sangre porque el se la quitó de encima.
— ¡Lo... lo siento, no sé que me pasa, de pronto tengo mucha sed de sangre... Y tengo estos colmillos que antes no tenía! ¿Qué me está pasando, Marcelo?
— ¡Auch! — La momia egipcia se quejaba de dolor. — ¡No lo sé, cariño, espera un poco, llamaré al vampiro, seguro que él sabrá que hacer!
Cuando Vladish supo que Oriana ya había despertado, él y Vladimir subieron a verla, Pero no iban con las manos vacías.
— Toma esto, te va a calmar la sed y así no querrás atacar al faraón.
Vladish le ofreció una bolsa que contenía al menos dos litros de sangre. El recipiente estaba adapt