El Leprecham no se rinde.
Para cuando las demás mafias llegaron con un par de hombres de su entera confianza cada uno. Los pasaron a un salón que era utilizado como salón para banquetes, solo que está vez fue preparado para la seria reunión.
Las mesas fueron colocadas estratégicamente, cinco del lado derecho, y cinco del lado izquierdo. La elegante mantelería, el whisky de la mejor calidad, cigarrillos y en medio una charola de plata con cocaína servida.
No se podía negar que el Pakhan de Rusia, tenía altos están