Vladimir ha sido ofendido.
Franco estaba seguro de que habían obligado a Marina, a decir que no se casaría con él. La había trabajado durante tanto tiempo haciéndole creer que la amaba, para alcanzar sus propósitos, "Ser mantenido por el señor Marcelo Méndez"
— ¡Marina, no me voy a resignar a perderte, sal de una vez, hablemos las cosas!
La jóven Méndez, bajaba las escaleras cuando una de las mucamas la abordó.
— ¡Señorita, su novio lleva horas afuera del palacio pidiendo a gritos verla. Quizas debería salir y ha