Dante encuentra a su pareja destinada.
Las palabras habían salido de los labios de la bella chica de ojos color miel. Y ella no sabía ni siquiera por qué no había podido decir que si.
— ¡Marina, no puedes estar hablando en serio! ¿Qué te sucede? ¡Habíamos quedado en que hoy le pediría la mano a tu padre, por favor recapacita!
Más la jóven Mendez, solo tenía la imagen de esos ojos morados tan fuera de este mundo, era como si a ese hombre le uniera una conexión mas fuerte y poderosa que el universo mismo.
(...)
Mientras tanto en la helada Rusia, se había convocado una reunión de mafias urgente. Al menos diez de las mafias más poderosas del mundo se habían quedado sin líderes, y se tenía que nombrar a alguien en su lugar.
Los primos Gambino, llegaban con toda su imponencia. Los Alfas vestían de traje negro, encima llevaban un grueso abrigo para cubrirse del frío. Ellos eran recibidos en la mansión del Pakhan Alexander.
— Cachorros, que gusto verlos, ¿Qué tal han estado? ¿Cómo están esos viejos Alfas de sus padre