Dante encuentra a su pareja destinada.
Las palabras habían salido de los labios de la bella chica de ojos color miel. Y ella no sabía ni siquiera por qué no había podido decir que si.
— ¡Marina, no puedes estar hablando en serio! ¿Qué te sucede? ¡Habíamos quedado en que hoy le pediría la mano a tu padre, por favor recapacita!
Más la jóven Mendez, solo tenía la imagen de esos ojos morados tan fuera de este mundo, era como si a ese hombre le uniera una conexión mas fuerte y poderosa que el universo mismo.
(...)
Mientras tant