La primera prueba apareció al amanecer.
No fue una marca.
No fue un ataque.
Fue un cuerpo.
Uno de los centinelas del límite este regresó herido poco antes de que saliera el sol. Tenía el brazo desgarrado, barro hasta las rodillas y una expresión que hizo que Kael abandonara inmediatamente la reunión con los capitanes.
Amelia llegó casi al mismo tiempo que Dorian.
Y los tres comprendieron que aquello era diferente apenas vieron al guerrero.
El hombre no parecía aterrado por haber sido atacado.
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