La multitud tardó horas en dispersarse.
Incluso cuando la asamblea terminó oficialmente, pequeños grupos continuaron reunidos por toda Luna de Plata. En los senderos. En las zonas de entrenamiento. Frente a las casas. Cerca de las fogatas.
La manada entera estaba hablando.
Y eso era exactamente lo que ocurría cuando una verdad enterrada salía a la superficie.
Nadie podía ignorarla.
Nadie podía devolverla a donde había estado.
Amelia caminó sola durante un rato después de abandonar la explanada.