El silencio después de la noticia fue peor que cualquier grito.
Nadie habló.
Nadie se movió.
Nadie pareció recordar cómo respirar.
La frase del mensajero permanecía suspendida en el aire como una hoja afilada.
La sentencia original contra Alaric había aparecido.
Y estaba firmada.
Firmada por miembros del consejo.
Amelia observó lentamente los rostros presentes.
Marrok.
Eldric.
Tarian.
Hollis.
Uno por uno.
Y por primera vez desde que había comenzado toda aquella crisis, dejó de ver ancianos.
Dej