Un hilo de energía, tan débil como el primer rayo de sol tras una tormenta, guio a Kai fuera de las profundidades de Amalur. El Altar de la Sangre Antigua se desvaneció detrás de él, dejando un vacío, pero también una plenitud extraña en su pecho. Cada paso resonaba con el eco de sus fracasos, de las verdades que había tenido que enfrentar. Ya no era el mismo Alfa que entró.
El santuario de la Sacerdotisa Mayor apareció ante sus ojos, un faro de luz en la penumbra de su extenuación. El cuerpo d