El rugido de Kai disolvió las últimas sombras de los Devoradores de Almas, que se desvanecieron como humo. La cabaña, aunque dañada, resistió el embate. La batalla había terminado tan rápido como había comenzado, dejando a Clara y Thomas temblando de miedo y a Euwen aferrada a Numen, quien había luchado con una furia silenciosa a su lado.
Cuando el sol comenzó a asomar, Kai, en su forma humana, se acercó a Valeriah. Su encuentro fue un torbellino de alivio y una preocupación compartida. Los gue