El denso aroma de pino y tierra húmeda envolvía a Numen mientras se movía sigilosamente por el linde del bosque, apenas una sombra plateada bajo el manto de la noche. Lairael, en su forma lupina, sentía la poción de Orión pulsando en sus venas, velando su aura de Alfa, difuminando su presencia, haciéndolo indistinguible de cualquier lobo salvaje. Su corazón latía con una urgencia que superaba el instinto. Cada fibra de su ser anhelaba ver a Euwen.
Finalmente, la cabaña de Clara y Thomas apareci