La declaración de guerra de Valeriah en el páramo desolado reverberó no solo en el espíritu de Marcus, sino en las propias fibras mágicas de su ser. De regreso al Castillo de Luz de Luna, la Reina no perdió un instante. Su encuentro con Marcus había solidificado su determinación: el reino, su hijo y la verdad estaban amenazados por múltiples frentes. La inminente llegada del ejército de Kai, impulsado por la furia y el engaño, ya no era una posibilidad distante, sino una certeza palpable que el