El repliegue del ejército de Obsidiana de las fronteras de Luz de Luna no fue una retirada, sino una reconfiguración. Kai, furioso y humillado por la inesperada resistencia y el inquebrantable desafío de Valeriah, había ordenado un cerco. Miles de lobos se mantuvieron apostados, formando un muro viviente alrededor del territorio de Luz de Luna, una promesa silenciosa pero ominosa de que la guerra no había hecho más que comenzar. Pero la verdadera batalla, para Kai, no sería librada por sus ejér