La noticia del retorno de Valeriah a su reino, el majestuoso Territorio de las Flores Nocturnas, se extendió por los reinos como un incendio forestal impulsado por los vientos de la intriga. Al principio, un murmullo inquieto que se deslizaba por los pasillos de poder, luego un eco resonante en las aldeas y campamentos, y finalmente un estruendo ensordecedor que sacudió los mismos cimientos de los tronos. La Reina había regresado, y no venía sola; la presencia de un cachorro era el detonante de