La Sala del Trono de Cristal resplandecía bajo la suave iridiscencia de las lunas gemelas, su luz filtrándose a través de los paneles translúcidos que formaban sus imponentes paredes. Era un espectáculo de belleza etérea, pero la atmósfera que flotaba en su interior era densa, cargada de una mezcla palpable de expectación, tensión y una determinación creciente. Valeriah, la Reina, ocupaba su lugar al frente de la mesa de consejo, su figura proyectando una sombra de autoridad inquebrantable. A s